“Cuando ves la cara de felicidad que tienen cuando te ven llegar es increíble.”

El estudiante y voluntario Javier Trabalón responde a nuestras preguntas acerca del voluntariado y las ONG’s desde Alemania, intentando animar a la gente a vivir una experiencia que hace que “dejes de pensar en tí y comiences a pensar en los demás”.
Realizamos, a través de Internet, una entrevista al voluntario y estudiante de ingeniería Javier Trabalón, de 23 años, que se encuentra en Alemania llevando a cabo un curso Erasmus. Ha colaborado con las labores sociales de la organización de su antiguo colegio, el Santa María del pilar de Retiro, y después con la asociación Aventura 2000; enfocándose en el apoyo y convivencia con niños.

 

¿Cuéntanos tu experiencia como voluntario?

Mi colegio, el santa María del Pilar nos dio la oportunidad de hacer un voluntariado que consiste en ayudar en diferentes sitios a personas como niños pequeños, jóvenes, sin techo, ancianos, etc. A mi y a mis amigos nos pareció interesante probarlo porque nos hablaron muy bien de él, queríamos ayudar a otras personas y saber cómo se sentía. Solicite ayudar a los niños pequeños y en un centro cercano a Benavente al que íbamos dos compañeras y yo los miércoles y los viernes para estar con ellos, hacer los deberes, jugar con ellos… Hasta que termine bachillerato. Como nos gusto tanto la experiencia solicitamos otro centro, nos mandaron al de san Blas junto con la asociación  aventura 2000, allí realizamos tareas similares.

¿Qué te motivó a ser voluntario?

Como te había dicho, nos habían hablado muy bien. Antes ya había ayudado a otras personas, pero todas de mi entorno o de mi familia; y me satisfacía la sensación. Por eso probé el voluntariado, para ayudar personas que no conocía y realmente necesitaban mi ayuda. Me lancé y me gusto.

¿Cuánto tiempo dedicas al voluntariado?

Iba tanto los miércoles como los viernes durante alrededor de tres horas.

Antes de entrar al voluntariado, ¿qué expectativas tenías?

La verdad es que no tenía muy claro lo que me iba a aportar, tenía muchas ganas de probarlo pero también tenía miedo porque no era un ambiente en el que solía estar. Son gente que necesita ayuda de verdad, así que no sabía muy bien que hacer, pero al llegar allí vi que son todos muy amables, muy buenas personas y están encantados con tu ayuda.

¿Se habían cumplido tus expectativas?

Claro, se habían cumplido y de sobra. Cuando ves la cara de felicidad que tienen cuando te ven llegar es increíble. No me puedo poner en su lugar, pero era increíble.

A nivel personal, ¿qué crees que te ha aportado tu participación como voluntario?

Yo creo que antes era un poco más egoísta. O me daba pereza ayudar o no me gustaba, pero ahora siempre que alguien me pide ayuda con algún problema, siempre intento ayudar. Porque con esta experiencia me he dado cuenta de que me gusta bastante colaborar con los demás.

¿Qué evolución nota en las personas desde que llegaste hasta el final del proceso?

Sí, cuando llegas tienen ganas de conocerte pero aun así no confían en ti porque sus vidas no son muy fáciles, no están acostumbrados a recibir mucho cariño. Al ver venir a alguien que no conocen, para ellos no tiene que ser fácil, a todos nos pasa. Pero cuando vas ayudándoles y ellos ven que eres buena persona, que quieres ayudarles, y además, se rien contigo y se lo pasan bien, acaban queriendo un montón. Y cuando en verano llega el momento de despedirnos, lo pasan mal, alguno incluso llora. Pero el volver en septiembre les encanta.

¿Crees que ser voluntario requiere alguna preparación?

La verdad es que no. Lo único que se necesita son ganas de ayudar y de darlo todo a otras personas. Dejar de pensar en ti y comenzar a pensar más en los demás que en uno mismo.

¿Cuáles crees que son las mejores maneras para difundir y captar voluntarios?

Lo que hizo mi colegio fue darnos las oportunidades de ayudar a los demás, dar diferentes opciones y que ellos prueben; además de llevar otras personas. Como vieron que yo continué, me llamaron junto con otras personas para ir a hablar de nuestra experiencia como voluntarios a los más jóvenes para captar su atención, y al final siempre se acaban apuntando.

Para concluir, ¿puedes relatarnos alguna experiencia concreta que te haya marcado?

Uno de los primeros días que estuve de voluntariado había chicos que algún día no habían podido comer, nos lo explicaron y nos quedamos flipando. Cuando les hacíamos la merienda, podemos ver que tenían hambre, porque o no había comido o no habías comido mucho, pero siempre, sin excepción, aun teniendo tan solo cinco o seis años, antes de comer siempre te ofrecían su comida. Te querían tanto que te daban la comida antes de que ellos la probasen, aún con el hambre.

Pero, ¿era un grupo reducido esos niños o estaba generalizado?

La mayoría solían comer regularmente, pero no tanto como a lo que estamos acostumbrados, debido a su clase social.

Bueno, muchísimas gracias por responder a todas nuestras preguntas desde tan lejos, y te deseamos suerte con todo.
Muchas gracias.