– ¿Cómo conociste la ONG?

Conocí JyD hace aproximadamente 7 años, cuando estando en primero de bachillerato comenzamos con un grupo solidario para formarnos y desarrollar pequeñas actividades de sensibilización de mano de la ONG.

– ¿Cómo colaboras en la ONG?

Actualmente a través de una experiencia de voluntariado internacional de media estancia (4 meses de servicio de voluntariado en la casa salesiana de Ebolowa en Camerún), pero anteriormente colaboré con la red de jóvenes, además de participar en los certámenes de iniciativa solidaria, y por supuesto estando presente en los eventos que realiza la ONG así como activa en redes sociales recibiendo y compartiendo información.

– ¿Por qué JyD y no otra?

Personalmente, mi razón para colaborar con JyD no es otra que la vinculación con los salesianos, ya que los orígenes de mi familia como los míos vienen de los salesianos, además de ser antigua alumna y animadora del centro juvenil. Junto a la ilusión de poder ser voluntaria en una presencia salesiana de otro continente, añado la buena estructuración de los proyectos desde la ONG, la formación recibida antes de partir a la experiencia, y el trato humano de las personas con las que organizar todos los preparativos.

– ¿Dónde estás realizando el voluntariado? ¿A qué te dedicas allí? ¿Cuál es tu labor?

Mi experiencia de voluntariado se desarrolla en Ebolowa, un pequeño pueblo/ciudad del sur de Camerún. Estoy alojada en una casa salesiana donde se agrupan diversas presencias: el instituto técnico con clases desde secundaria hasta bachiller junto a la  formación profesional, la comunidad salesiana con el prenoviciado, el puesto de emisión de la radio RCDM, y el centro de jóvenes con sus actividades pastorales. Tengo la suerte de poder participar en todas estas presencias, en el instituto como profesora de religión y asistente de estudios, de la biblioteca y de actividades culturales, en la comunidad salesiana como hermana que colabora en todas las celebraciones o actividades, en la emisión de radio a través de intervenciones varios días a la semana en los programas de español y de cocina, y en el centro de jóvenes como animadora y acompañante de grupos. Una labor de presencia y apoyo en los aspectos o ámbitos que puedo compartir  mis conocimientos o mi simple compañía.

– ¿Hay más voluntarios trabajando contigo?

Actualmente trabaja conmigo una voluntaria austriaca, que viene a través de una organización de ONG dentro de la cual colaboran los salesianos. Mi compañera y yo llegamos prácticamente a la vez y ella prolongará su estancia hasta 12 meses, es un punto muy importante el poder compartir la experiencia con otra persona, aunque sea de otro país o religión.

– ¿Qué te ha llevado a realizar un voluntariado internacional?

El interés por desarrollar labores sociales nació en mí hace tiempo, por ello en mi día a día he colaborado con la ONG, Cáritas o bien en mi parroquia y centro juvenil de los Salesianos de Atocha, pero la razón de dar un paso más allá y realizar un voluntariado internacional en otro continente no tiene otra explicación que la espiritual, una llamada de Dios, solo Él podía darme la fuerza para embarcarme en esta aventura. Desarrollar y crecer en mi camino de fe a través de una experiencia como esta y poder dar un poquito de mí a los demás incluso en situaciones poco confortables, abrir la mente conociendo otras realidades o culturas, y mejorar como persona y ciudadana, sin olvidar todo lo que puedo compartir a la vuelta con toda la gente que me rodea.

– ¿Qué situación se vive en dicho país? ¿Qué es lo que más te impacta?

Evidentemente Camerún no es un país desarrollado, a parte de las carencias de medios o infraestructuras, socialmente tiene carencias tanto organizativas como económicas, pero que empiezan a florecer. A nivel infraestructural la falta de buenos sistemas de canalización de aguas o carreteras para conectar todas las agrupaciones de civilización, a diario tenemos cortes de agua y de luz que no hacen fácil el desarrollo de ciertas tareas o trabajos. A nivel social comienzan a desplegar un estilo de consumo del primer mundo con productos importados, pero la distribución y el uso siguen siendo subdesarrollados, y es algo que impacta. Por ejemplo, el poder comprar un teléfono Android con una buena tarjeta Orange y tarifa de datos, en una pequeña chabola construida entre chapa y barro, un mostrador montado con cuatro maderas y atendida por un hombre vestido con un par de harapos al que no le llega en dinero siquiera para comer.

– ¿Cómo es actualmente tu día a día?

Mi día a día se rige por el horario de colegio y del internado, amanecemos a las 5:30 con la meditación y eucaristía que forman parte del horario de la comunidad religiosa, seguido del desayuno. A las 7:15 comienza el horario del instituto con los buenos días hasta las 16:00, con los descansos del recreo (15 minutos) y medio día (45 minutos), en este espacio de tiempo a parte de las clases que imparto asisto a otras clases, ayudo a los responsables de departamento, como con algunas sustituciones, cada día es diferente. A partir de las 17:00 comienza la hora de deporte en el internado y después a las 18:00 la hora de estudio. La tarde acaba con la oración de las 19:00 y tras cenar la noche es algo más libre para ratos de conexión, charlas o repaso de las lecciones hasta las 22:30.

– Nos imaginamos que todos los días en un país pobre de África no son fáciles… ¿qué te anima a seguir adelante en esos momentos?

Como he comentado en una de las anteriores preguntas, en mi caso la fe es el mayor apoyo para poder desarrollar esta aventura, saber que Dios me protege y que yo solo trato de realizar lo que Él me pide. Además de las personas por supuesto, conocer a tanta buena gente, o no tan buena gente pero personas que merecen una oportunidad, es lo que me hace levantarme cada mañana. El pensar que voy a encontrarlas, charlar con ellas, compartir momentos sencillos de su día a día, pero tal vez importantes, me anima a seguir adelante y hacer todo con ganas, incluso cuando sabes que en cierta actividad no participarán ni la mitad de chavales de los que querrías.

– ¿Cómo te sientes al saber que estás echando una mano a muchos jóvenes que requieren de tu ayuda? ¿Te lo agradecen muy a menudo?

En realidad son ellos lo que te ayudan a ti, te abren los ojos y el corazón, así que su gratitud la recibes en cada gesto o detalle que tienen contigo en lo más humilde de su regalo o sus palabras, el hecho de hacerme un sitio preferente entre ellos durante estos meses es suficiente para saber lo agradecidos que están y sentirme desbordada de felicidad.

– ¿Cuándo meditas acerca de tu vuelta a España, que se te pasa por la cabeza?

Cuando pienso en la vuelta pasan por mi cabeza demasiadas cosas, pero por el momento lo que puedo sacar con algo más de claridad es la idea de compartir. El regreso no deja de ser en parte el comienzo del trabajo, una vez tienes la oportunidad de vivir un tiempo dentro de otro cultura, civilización, dentro de otro estilo de vida hasta de clima, asumes la “obligación” de compartir todo lo que has visto y sentido para poder aportar también a los demás un punto de vista diferente, sensibilizar incluso estando lejos de la realidad que tratas de mostrar.

– Centrándonos en el tema que nos mueve… ¿cómo es la educación allí?

En Camerún la educación está basada en el sistema educativo francés antiguo, de hace un par de décadas. Clases básicas de pizarra y apuntes, donde pocas asignaturas tienen libro si quiera, profesores estrictos y alumnos disciplinados; pocos recursos tanto para los alumnos para hacer búsquedas y aumentar sus conocimientos, como para los profesores para preparar sus clases. Las asignaturas básicas se intercalan además con clases sobre salud, higiene o ciudadanía, y en el caso de este instituto se añaden clases técnicas en los talleres de electrónica, mecánica o carpintería. Es destacable el absentismo en las clases tanto de estudiantes como profesores, es muy común tener clases “”libres” en los pasillos sin trabajar, debido muchas veces a problemas de salud o de medios para venir a la escuela (la mayoría de los estudiantes tienen una hora a pie de media para venir al colegio), aun así es un problema del que son conscientes y buscan soluciones.

– ¿Cómo se prepara a los alumnos para salir al mercado laboral?

Se aprecia mucho la formación profesional donde se pueden obtener más salidas laborales, y las asignaturas específicas son bastantes prácticas. A pesar de ello poca gente llega a la universidad y lo que prevalece es el trabajo autónomo en el mercado, sin apenas contratos o soportes legales. Por tanto todo programa para fomentar el empleo o los estudios superiores es alejado a la realidad actual de los estudiantes y a lo que puedan vivir en sus familias, a pesar de todo ello están preparados día a día a soportar las dificultades, adaptarse y salir al paso, una vida difícil también es una escuela para el mercado laboral. En estas últimas semanas desarrollamos unas sesiones formativas para los alumnos de bachillerato sobre la buena composición de un Curriculum vitae y cómo enfrentarse a las entrevistas, tras charlar con ellos después la mayoría de entre ellos coincidieron en que era una información que a pesar de ser interesante no les serían de gran utilidad.

– ¿Sigues formándote a pesar de estar de voluntariado o has dejado los estudios, preocupaciones, etc., para tu regreso?

En mi caso he dejado todo apartado durante estos cuatro meses, solo a nivel personal me formo con lecturas espirituales o religiosas. Pero cuento esta experiencia también como una especie de formación en la vida de la que podré enriquecerme más adelante y a la vuelta seguir con mis estudios superiores o experiencias labores.

– ¿Cómo resumirías tu experiencia?

Sin poder resumir aún porque no ha finalizado, pero si tengo que decir una palabra sería PRESENCIA. Lo que más me enriquece y en lo que paso las horas de mi misión es en el ESTAR, ya sea con los estudiantes, profesores, jóvenes, animadores, salesianos, habitantes de la ciudad… la importancia de saludar, charlar, escuchar, compartir… es en lo tremendamente sencillo del ser humano que he descubierto que llena de vida y enciende la llama de mi corazón día a día.

– ¿Tienes pensado realizar más voluntariados como este?

Si tengo los medios, tanto económicos como temporales, por supuesto realizare otros voluntariados como este o diferentes según mis disponibilidades, pero lo que tengo claro es que no dejaré de trabajar en proyectos solidarios y para el desarrollo.

– ¿Cómo animarías a los jóvenes que están pensando en realizar un voluntariado?

No tengáis miedo, no es tan duro como lo pintan, no es más difícil que irse de casa para estudiar fuera. Es una experiencia única en la vida, que cada uno vive de una manera distinta, por tanto si sientes la llamada a probar esta aventura tienes que responder para descubrir cómo puede hacerte mejor persona, mejor ciudadana, solo se pueden sacar cosas positivas ya sea ahora con el tiempo madurando las cosas y echando la vista atrás. Ya no es por ti mismo si no por todas las personas que te rodean y pueden enriquecerse de tu experiencia, ahora o en el futuro, para crear un mundo mejor hay que aprender a ser, ya no solo ciudadanos del mundo, sino hermanos de la tierra.