Comenzamos el tercer día en el Centro Don Bosco como de costumbre. Allí hemos presentado el trabajo del día anterior y se nos ha explicado en qué iba a consistir el día.

La fase del proyecto del día fue la de “imagina”, que ha consistido en idear de una manera concreta de qué manera podíamos aportar algo a las ONG sobre las que estamos haciendo el proyecto.

La primera parte del día ha consistido en acudir a talleres con el objetivo de aprender nuevas maneras de trabajar y difundir nuestro proyecto. Al igual que el día anterior, cada integrante del grupo ha ido a un taller diferente, pero sin repetir los talleres del día anterior. Algunas de las cosas más interesantes que hemos aprendido hoy han sido hacer podcasts (radio) y gráficos estadísticos.

Tras terminar el recreo nos hemos reunido todos los integrantes y, con todo lo aprendido, hemos hecho una lluvia de ideas sobre qué podíamos hacer para ayudar a la ONG.

Una vez teníamos un montón de ideas hemos votado cuales podíamos llevar a cabo, teniendo en cuenta que debían ser algo asequible para poder ser realizado por nosotros, pero que a su vez tenía que ser efectivo.

Finalmente surgieron dos ideas: diseñar y repartir panfletos que den a conocer la ONG, y vender comida y donar los fondos recaudados.

Una vez decidido exactamente qué íbamos a hacer procedimos a diseñar los panfletos. Como no disponíamos ni de ordenadores ni de tiempo para realizar una versión final de ellos, sólo pudimos hacer un boceto en el que ya está definido exactamente todo lo que creemos necesario que debe aparecer. Sólo hace falta crear el diseño final en formato digital, imprimirlos y repartirlos.

El tema de la venta de alimentos fue algo más difícil de planificar, ya que teníamos que decidir qué queríamos vender exactamente. Al principio pensamos en vender galletas, pero al final reflexionamos y decidimos que hacer las suficientes como para reunir una cantidad de dinero suficiente como para que el esfuerzo mereciera la pena era algo muy laborioso, así que descartamos la idea de las galletas.

Al final tuvimos una idea mejor: La de vender porciones de tarta casera. Consideramos que esta opción era mucho mejor ya que con mucho menos esfuerzo y dinero podíamos generar muchos más fondos para la ONG, además de que, al poder hacer varias de distintos sabores, podríamos atraer a mucha más gente, y por ello, generar más beneficios.

Como siempre, para terminar la jornada reflexionamos sobre todo lo que habíamos hecho ese día, lo que habíamos aprendido y las dificultades que habíamos encontrado. Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que el proyecto realmente estaba saliendo adelante y que podía tener un impacto real en la sociedad.